sábado, 24 de noviembre de 2007

A CADA PASO

Descalzo

Descalzo camino por la playa; siento la fina, tersa e hirviente arena recubrir toda las plantas de mis pies. Pequeñas partículas que me recuerdan que aún estoy aquí. Un aire lleno de salinidad y minúsculas partículas de agua, me recuerdan que aún respiro. Sudor recorriendo mi frente, mi espalda, mis labios, mis dedos, toda mi piel, aún siento. Firmes rayos luminosos atraviesan mis pupilas, me permiten ver, ver cada detalle, cada forma y color. Me permiten ver cada detalle de un rostro. También me permite ver la otra perspectiva. La perspectiva de las sombras, la que oculta todo, la de los rostros fingidos y expresiones hipócritas. La perspectiva de la mundanidad de las cosas.

Con un cigarrillo en la mano y esta playa a mi alrededor; Pienso en todo aquello que he hecho. El balance general siempre es negativo. Por que al pasar del tiempo he intentado no ingresar en la otra perspectiva, en el otro lado. Me he quedado quieto, preguntándome a veces si en verdad existo. Mi piel me responde que sí, sólo mi piel.

Camino, rodeo la playa. El sol penetra en cada poro de mi piel haciendo hervir el sudor que aguarda mi ser. No puedo alejar los pensamientos de mí. Ahora una pregunta llega a mí: ¿ y si pago el tributo? Tal vez me sienta vivo.

Siempre me he sentido alejado de las cosas; ellas pasan por mi rostro y no las puedo ver. Siempre estoy del otro lado, nunca en el correcto.

Sigo caminando, personas pasan cerca de mí. Vuelve la pregunta: ¿en verdad existo?. De pronto, entre la luminosidad del sol y el sonido estridente de las olas del mar, diviso una pequeña covacha vieja. Un jovencito la pinta dócilmente. Al fin mis pensamientos se alejan del naufragio de mi vida, y se concentran en aquel ser delgado, que según me acercaba, podía ver la pobre vida que llevaba. Llegué a estar a escasos metros de él, me detuve a observar su trabajo. Pronto detallé su rostro: pequeño, delgado también, ojos marrones profundos, pero, a pesar de su condición, con una sonrisa que apenas alcanzaba en su rostro. Me miró con aquellos expresivos ojos por escasos segundos, y continuó con su labor.

De repente, aquel muchacho me recordó a una persona que conocí en una café de una ciudad cercana. Una persona que vivía con intensidad el día a día. Una persona que conocía con plenitud su condición y a pesar de eso encontraba en cualquier cosa el valor para existir, para seguir siendo. Quizás por sus palabras todavía encuentro valor para despertarme y seguir.

El vapor del café se volatizaba, pronto se impregnaba en mi nariz, lo recordaba con claridad. El brillo dorado del ocaso penetraba por la ventana y se resplandecía en el vidrio de nuestra mesa circular. Zorg se encontraba exactamente al frente de mí tomando un sorbo de café, y con su mirada puesta, absorbida en el ocaso. Asentó su taza de café, echó un suspiro y con su voz firme y armoniosa dijo:

-Espero a Betty Blue
-¿Quién es Betty Blue? le pregunté
-Por ella estoy aquí. Dijo. Su respuesta me hizo entender que él era, existía por ella. Entendí eso no sólo por sus palabras sino también por que eso respondía su piel, sus ojos. Puede entender su pasión, pero quise saber más.

Saqué un cigarrillo de mi bolsillo lo encendí. Fugazmente el brillo dorado del sol ya no resplandecía en la mesa, ahora sólo resplandecía en lo alto. Miré a Zorg y le dije:

-Betty debe ser como este ocaso para ti, te hace querer estar aquí para poder ver su espléndida aparición. Pero espero que no lo sea, por que es tan efímero, que sin darte cuenta ya se ha ido.

- Espero yo también que no lo sea, por que por ella encontré un sentido a mí vida, por ella quiero estar aquí.

Me miró como si supiera mi pregunta y se adelantó a mis palabras. Vaya que me miró fijamente que pude ver como se contraían sus pupilas y me dijo: la muerte no va a ser barrera para nosotros.

Bebió otro sorbo de café, sus dedos inquietos golpeaban armoniosamente la mesa, mientras lo hacía me dijo: antes de encontrar a Betty Blue la literatura era mi razón de ser. Escribía para sentirme vivó. Ahora no lo necesito por que ella me brinda todo lo que necesita para existir. Tu deberías hacer lo mismo, encontrar algo que te haga sentir vivo.

Mientras esas palabras golpeaban mi cabeza le respondí: eso espero.

Ahora veo a aquel muchacho y veo su pasión, veo como una sonrisa cabe en su rostro a pesar de su condición. Decido alejarme de aquel muchacho, y lo hago con mis pies descalzos. Vuelvo a buscar algo que me permita existir.

domingo, 28 de octubre de 2007

Ricardo Rosales. 8vo. “B”
Comunicación Social. Octubre 24, 2007

Administración, Gerencia y Gestión

Una conducción responsable de los recursos que tenemos a nuestra disposición implica manejar conceptos que sean herramientas útiles para alcanzar nuestros objetivos. Administración, gerencia y gestión son términos claves que conlleva un pensamiento estratégico. En la primera oración de este párrafo se establecen algunos lineamientos que nos permite acercarnos a una conceptualización de estos tres términos, por supuesto, sin llegar a abarcarlos en su complejidad.

Administración para Arthur Andersen es la gestión o gobierno de los recursos e intereses propios (15). Esta concepción nos permite entender que la administración conlleva la estructuración y planificación de elementos para alcanzar los intereses propios. Para Andrés Suárez, en cambio, citando a Henri Fayol, establece que administrar es prever, organizar, dirigir, coordinar y controlar (39). Esta concepción nos otorga nuevos elementos que nos permiten establecer nuestra propia idea sobre administración. Andrés Suárez propone que administrar implica encaminar y controlar todos los elementos que tenemos a nuestra disposición. Bajo estas dos perspectivas podemos elaborar una idea más amplia sobre administración: es la gestión o gobierno de los recursos e intereses propios, controlarlos, coordinarlos y dirigirlos para la consecución de los objetivos planteados.

Pero la administración no solo se aplica a intereses individuales o particulares, sino también es aplicable en la esfera pública. Andrés Suárez establece que este tipo de administración vincula organismos, entidades e instituciones públicas cuya misión es cooperar entre sí para la consecución de los objetivos del Estado (39). Es decir, la administración, al aplicarse al ámbito privado, busca la consecución de fines individuales, colectivos e institucionales. En cambio, la administración pública busca el bien común; de allí que el mismo autor propone que en vez de hablar de países desarrollados o países subdesarrollados, se deba hablar de países bien administrados y países mal administrados.

Gerencia y gestión son términos frecuentemente entendidos como sinónimos. Al revisar a autores especializados en el tema nos pueden llegar a confundir. Por ejemplo, Arthur Andersen establece que gerencia es:

Administración y dirección de una empresa o sociedad por encargo o mandato, que tiene por fin de cumplir de la manera más eficiente posible una serie de objetivos preestablecidos (293).

Más adelante, cuando conceptualiza a la gestión lo hace de la siguiente manera:

Administración y dirección de una empresa atendiendo a una serie de procedimientos y reglas que mediante la coordinación y organización de los recursos disponibles persigue cumplir los objetivos prefijados de la manera más eficiente (293).

Nótese que ambas conceptualizaciones empiezan con administración y dirección; de allí podemos identificar la matriz de la confusión, ambas conllevan la misma acción. Pero si somos más minuciosos al tratar de comprender estas concepciones encontraremos sus diferencias. La gerencia se la realiza por encargo o designación, es decir, es un cargo creado en una institución que se consigna a alguien para que encamine a la misma a la consecución de sus objetivos. La gestión, en cambio, apela más a la planificación de una institución, a la capacidad de coordinar y organizarse para la consecución de los objetivos, así, la gestión no se encuentra en un cargo o departamento sino, más bien, atraviesa a toda la institución. Todos se coordinan para alcanzar los objetivos con la mayor eficacia posible.

Los tres conceptos que hemos tratado de describir brevemente, como hemos visto, no son excluyentes, sino, más bien, convergen en varios aspectos. Los tres conceptos implican la conducción, dirección y coordinación de los recursos que tenemos a nuestro alcance. Derek Abell establece que la administración de un negocio exitoso requiere de una estrategia clara, de una capacidad de previsión del futuro y de versatilidad en el presente (1-2). Estos tres conceptos que hemos analizado, sin duda, procuran establecer esa estrategia clara, esa capacidad de conducción y previsión para lograr alcanzar con éxito nuestros objetivos.

BIBLIOGRAFÌA:

Abell, Derek, Estrategias Duales, México D.F. Editorial CECSA, 1995.
Andersen, Arthur, Diccionario ESPASA de Economía y Negocios, Madrid, Editorial
ESPASA, 1997.
Suárez, Andrés, Diccionario Terminológico de Economía, Administración y Finanzas,
Madrid, Ediciones Pirámides (Grupo Anaya), 2000.